Crónica del encuentro de jóvenes en Jimbe

Chimbote en Línea (Periodismo escolar) El día 17 de este mes se llevó a cabo un encuentro juvenil en el coliseo cerrado del distrito Cáceres del Perú- Jimbe. Acudieron muchos jóvenes de todas las parroquias de nuestro decanato Campo Centro. Algunos jóvenes desde muy temprano salieron de sus alejadas comunidades para tener ese encuentro personal con Dios.

Pero el que escribe no quiere abordar este tema como una noticia, sino como cuando alguien cuenta una experiencia suya. Las noticias pasan pero los recuerdos de lo que vivieron esos jóvenes quedaran marcados en sus memorias.

No puedo continuar sin antes agradecer a quienes organizaron este encuentro de jóvenes y a todos los que de una u otra manera ayudaron en su realización. Reconozco que esta actividad es resultado de un esfuerzo constante de quienes lo organizaron.

Llegado el día poco a poco cada delegación fue llegando llevando consigo distintivos para diferenciarlos, banderines, pancartas, cintas, etc. Si bien yo no pude ver esta parte del encuentro, doy cuenta por lo que me dijeron algunos de mis amigos que luego de reunirse frente al atrio del templo local todos realizaron un pasacalle, como una gran familia juvenil, con alegría y dando muestras de que querían encontrar a Dios en sus hermanos.

Luego al pasar todos al coliseo cerrado de esta comunidad comenzó una fiesta de cánticos, alabanzas y dinámicas guiadas por el grupo musical “Siembra”, y por los animadores y profesores que acompañaron a sus alumnos.

Debo reconocer que no todos los jóvenes que asistieron estaban igual de dispuestos a participar, a algunos les costaba despegarse de las gradas de las tribunas pero poco a poco fueron entrando en la “onda” de las actividades.

Al inicio se hicieron muchas dinámicas con los jóvenes, en algunos casos obligados por sus profesores. El grupo Siembra se presentó con algunas de sus canciones y todos aplaudían a su compás. En los cantos y alabanzas la mayoría participaba activamente imitando los movimientos de los animadores e invitando a los que aún no participaban.

Luego como a las 11 a.m. empezó la Exposición al Santísimo, primero la Santa Hostia recorrió todas las tribunas en manos del presbítero Raúl Medina de la arroquia Santo Domingo. Luego todos los presentes bajamos al piso para adorar al Santísimo, ubicado en un altar preparado para la ocasión. Había empezado ya el momento de reflexión, primero algunos jóvenes se resistieron pero al final todos bajaron aunque algunos fastidiados y obligados.

En ese mismo momento se prepararon tres confesionarios, lo cual me pareció una excelente idea pues mientras cada joven reflexionaba su vida interior podía identificar lo que hizo mal y pedir perdón a Dios a través de la confesión, para lo cual los animadores hacían oraciones de aliento y cariño.

Muchos jóvenes se confesaron en ese momento y estoy seguro de que fue porque se dieron cuenta de sus errores y pedían perdón a Dios por eso, con el compromiso de mejorar.

Después de este precioso momento, estando los jóvenes más reconfortados se hicieron algunas dinámicas con una participación más activa de ellos.
En un momento llego el alcalde de Jimbe para hacer en el mismo encuentro, un gesto de generosidad, al regalar a cada comunidad hasta dos plantitas que el llamó “de misericordia” y como un recuerdo perdurable de lo vivido en este encentro.

Finalmente llego el almuerzo, preparado con mucho cariño, y aunque la sazón no era la más excelente, esto ya no importaba sino la satisfacción de participar en este encuentro.
Yo veía a mis amigos y otros chicos con ganas de querer participar pero también otros cuyo rostro reflejaba un deseo ardiente de que todo eso se termine.

En fin, la segunda parte del encuentro fue tan buena como la primera llena de cantos y dinámicas, pero la mejor parte de todas fue la del mini concierto del grupo Siembra. Todos se acercaron al proscenio para cantar junto con los vocalistas las letras de canciones cristianas diversas y alegres.

Fue el momento de mayor alegría y disfrute para todos los jóvenes y quienes se consideraban jóvenes, empezó a cantar el grupo y los propios jóvenes inventaron sus dinámicas, bailando en grupos, en parejas a solas, cantando avivo pulmón en nombre de Dios y su Iglesia.

Pero esto tendría que acabar, el grupo Siembra se despidió, y los párrocos que habían llegado de las diferentes comunidades dieron su bendición a todo el público.
Todos nos despedimos cada grupo volvió a su comunidad, reconfortados todos después de haber pasado por esta experiencia.

Este encuentro de jóvenes en Jimbe sin duda no es una noticia sino una experiencia que quedará en la mente y el corazón de los jóvenes que asistieron, y desde allí esta se irradiara hacia los demás que aún no conocen el sentido de sus vidas ni la alegría de ser hijos de Dios.

 

ALUMNO:  MARIO PEDREROS CARBONEL
GRADO: QUINTO
I.E.: SAN JACINTO
DOCENTE TUTOR: ALBERTO MALABRIGO FLORES

 

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