Obispo de Chimbote destaca solidaridad de pueblo peruano

Chimbote en Línea.- (Por: Monseñor Ángel Francisco Simón Piorno! Los desastres que han producido en nuestro país, los fenómenos del Niño Costero, tienen alguna explicación.

La naturaleza del Perú es apabullante y cuando  desata su furia es incontrolable. Sin embargo, algo se podría haber evitado.

La precariedad de nuestras construcciones y la tremenda corrupción que subyace a la obra pública y un largo etcétera, nos dicen que no todo lo hemos hecho bien. Hay demasiado inmediatismo e improvisación en la propia cultura.

Por este motivo, se impone a raíz de los recientes desastres un severo examen de conciencia. Tenemos que aprender la ciudadanía y la honestidad y a ser previsores.

La solidaridad que se ha manifestado de manera espontánea, manifiesta una dimensión oculta, una grandeza de alma que no aparece con frecuencia en la vida diaria, marcada por la indiferencia.

Así como hemos visto lo peor del Perú, también hemos visto lo mejor. Yo me quedo con lo positivo y creo firmemente que después de la tormenta llega la calma.

Este no es el fin del mundo y la fe nos dice que Dios está a nuestro lado acompañando nuestro sufrimiento y compartiendo la tragedia de los que lo han perdido todo.

Él no se olvida de sus hijos, ya que su misericordia es entrañable. Podemos afirmar que Dios estará de nuestra parte en el largo proceso de la reconstrucción y que abrirá un camino a los damnificados si ponen su confianza en Él.

Dios nos dará la capacidad de reaccionar ante lo adverso para subvertirlo. Se nos exige fe y esperanza. El que todo lo puede y para el cual no hay nada imposible, abrirá el camino.

Lo único que nos pide es una cuota alta de solidaridad. Si en el pasado el Perú, como el ave fénix, resurgió de sus propias cenizas, no nos cabe ninguna duda que en esta oportunidad, saldrá adelante, animado por la esperanza. (Publicado en Mar Adentro, abril 2017)

 

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