Hacer periodismo: que la mediocridad no nos estanque

Chimbote en Línea (Por: Jorge Yzaguirre Olivera*) He oído hablar a mucha gente que el hecho de ser ingeniero o médico te augura un futuro prometedor y lleno de éxito. No obstante, el hecho de decir soy comunicador social se relaciona a ser periodista o estudiante de periodismo, creencia errada ya que ser comunicador va más allá.

Aunque las oportunidades laborales para esta profesión son remuneradas tan mezquinamente, muchas veces uno como comunicador no valora su esfuerzo y se deja llevar por la necesidad y realiza su trabajo por pagos tan bajos, que ridiculiza los cinco años de estudio.  Como dice la frase “El periodismo no te da para comer”, muchas veces esa frase encaja con nuestra realidad, nadie quiere ser periodista en estos tiempos.

Ser un servidor público para muchos, significa tener la vocación de ayudar a los demás, para otros es la máxima responsabilidad para con su país. Y así lo ve Junior Quispe Calderón, un joven chimbotano procedente de una familia humilde que desde joven quiso ser un profesional y que, con esfuerzo y dedicación, consiguió el cargo de jefe de imagen de la Corte Superior de Justicia del Santa. Su destino le tuvo preparado esa labor, a pesar que no estaba en sus metas. “Y es que las oportunidades se aprovechan”, dice.

La labor que cumple un comunicador es tan compleja como la que puede ejercer un abogado, profesor, etc. Al asumir la representatividad de una institución del Estado, como la Corte de Justicia, se debe lidiar con prejuicios tales como: la corrupción, desigualdad, desinterés, falta de compromiso, entre otras. Pero, ello permitirá que la labor del comunicador se enriquezca, y sobre todo, tener presente lo que siente y piensa su público. No hay nada más gratificante para un comunicador que entender a su público.

El periodismo es una especie de puente o trampolín, que tiene como caballito de batalla a la buena redacción, que permite abrir miles de oportunidades en la vida profesional. Debemos creernos el papel de comunicadores para que así ningún “faltoso” que se pseudodenomine periodista, dañe la imagen de esta profesión.

Así como a Junior Quispe le permitió llegar al cargo de jefe de imagen,  todos nosotros podemos aspirar a mejores oportunidades, siempre y cuando nuestras ganas de superación estén, para que la mediocridad no nos estanque y  robe años maravillosos en este exigente mundo de las comunicaciones.

*Estudiante de Comunicación Social - Universidad Nacional del Santa

 

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